Casas flotantes eficientes hechas de madera laminada

¿A quién no le gustaría tener una casa, no en un lago, sino sobre uno? Disfrutar del paisaje y de la armonía que proporciona un entorno natural acuático es uno de los placeres de la vida, casi extrapolable a toda la población.

La compañía con sede en Londres EcoFloLife, propone esta casa sostenible, que funciona con energía solar y que está pensada para echar raíces en aguas tranquilas, hecha con madera laminada.

Esta vivienda, que recuerda a las cápsulas de la serie televisiva Dragon Ball, tiene una superficie de 93 metros cuadrados, 12 metros de diámetro y cuenta con una altura de cuatro metros.

Una propuesta ideal para aquellos que desean vivir en completa armonía con la naturaleza. Los balcones laterales y las grandes ventanas de WaterNest 100 provocan que el paisaje se integre por completo en la estructura de la vivienda y permiten a sus inquilinos disfrutar de unas vistas fantásticas.

Eficiencia y sostenibilidad, el binomio perfecto: Bajo la premisa de ser responsable con el medio ambiente en sumo grado, está pensada para ser lo más verde posible. El uso de materiales y sistemas de producción sostenibles hacen que esta unidad sea reciclable hasta un 98%.

 

Su estructura está hecha de madera laminada y un casco de aluminio, ambos reciclados. El techo de la casa flotante es un panel solar de 60 metros cuadrados capaz de generar 4 kWp que se utilizan para las necesidades energéticas de la casa.

Además, gracias a un sistema de micro-ventilación natural y aire acondicionado, sus impulsores la clasifican como un «hábitat residencial de bajo consumo»

El interior incluye una sala de estar, un comedor, dormitorio, cocina y baño, aunque se puede personalizar según las preferencias del propietario, que incluso puede hacer de esta vivienda un establecimiento de trabajo, como por ejemplo un restaurante, una oficina o una tienda.

Pueblos flotantes

El ser humano es un animal social, desde la compañía, señalan la posibilidad de instalar pueblos flotantes en lugares con aguas tranquilas.

Jardín en las nubes. Edificio de madera conocido como Proyecto Canopia en Burdeos

El proyecto Canopia, desarrollado por Sou Fujimoto Architects propone para el desarrollo urbano del sector de Armagnac, en Burdeos (Francia), una estructura de madera que alcanza los 50 metros de altura, caracterizada por la construcción de jardines temáticos y espacios verdes a distintos niveles.

Jardín en las nubes. Proyecto Canopia (Burdeos), por Sou Fujimoto y Laisné Roussel

El equipo de Sou Fujimoto y Laisné Roussel ha apostado por un edificio híbrido, de uso mixto, denominado Canopia, en el que tienen cabida casi doscientas unidades residenciales, cerca de 4.000 metros cuadrados destinados a uso de oficinas, y unos quinientos metros cuadrados de espacio comercial.

 

La tipología elegida es una edificación en altura, alcanzando los 50 metros. La mayor peculiaridad es su resolución en madera, lo que la convierte en uno de los proyectos de mayor altura construidos en este material. La estructura de madera de abeto se completa con suelos de madera laminada cruzada, conocida como CLT o Cross laminated tinder. Se trata de paneles conformados por la unión de capas de piezas individuales de madera laminada, dispuestas entre sí perpendicularmente. Sus dimensiones alcanzan los 3 metros de ancho por 12 metros de largo y un espesor de 30 cm.

La madera empleada en los paneles CLT recurre a árboles de diámetros muy pequeños, incapaces de ser utilizados para otros usos e, incluso, árboles muertos, lo que favorece la sostenibilidad de la edificación. A ella también se suma el empleo de numerosas áreas verdes, distribuidas a distintos niveles, y la concreción de una terraza conformada como jardines temáticos.

Las diferentes cubiertas del conjunto se hayan interconectadas por pasarelas. En cada cubierta se ha proyectado un jardín diferente, atendiendo a distintas temáticas. El usuario puede recorrer un jardín de invierno, áreas de juegos infantiles o zonas de carácter agrícola, con huertos, plantaciones de árboles frutales de pequeño porte, embalses de agua o espacios para compostaje.

Todos estos jardines en altura permiten unas vistas espectaculares de Burdeos, las montañas cercanas o el río Garona. Por este motivo, en una de las cubiertas se ha ubicado un restaurante.

Los espacios de vivienda vuelcan y se abren sobre terrazas y espacios verdes privados, dominados por la vegetación, donde sobresalen las vistas circundantes y el soleamiento, en unos espacios tratados como ámbitos de carácter fluido. La sensación que se ha conseguido es la de vivir en un jardín que se haya entre las nubes.